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YUYOS DEL CAMINO: La Jarilla.

Subiendo un cerro, entre ajenjo gris (izq.) y coirones (der.)


Los yuyos del camino


Por: Enrique Guerrero.

Rescatamos imágenes, andamos senderos, regocijamos el alma, nos cansamos, en ocasiones nos agotamos, levantamos una piedra o fotografiamos un cóndor y así vamos pasando inadvertidamente junto a muchas plantas medicinales, aromáticas o necesarias, para la composición inédita del paisaje y la vida.

De los "Apuntes del camino".



Hierbas cuyanas


En otros tiempos, fueron la fuente de inspiración que marcó el nacimiento de una medicina tradicional, que se alimentaba de rituales de sanación y plantas medicinales.


La ejercían los curanderos, verdaderos médicos de los pueblos originarios.


Nuestras culturas ancestrales, sabían que la buena salud, nacía a partir de la "cura y limpieza, del cuerpo y el espíritu", una idea que roza la esencia misma del pensamiento hipocrático o de la medicina holística.


"No intentes jamás curar el cuerpo sin antes haber curado el alma". (Hipócrates de Cos) 

Según relatos, Hipócrates descendía de una estirpe de magos, de la isla de Cos y estaba directamente emparentado con Esculapio, el dios griego de la medicina.


En los cerros y el desierto mendocino, al igual que los originarios durante las marchas, nos iremos encontrando con integrantes de grandes familias de árboles, arbustos, hierbas medicinales y/o aromáticas.


La intención de éste y otros artículos, es la de presentártelas para que puedas reconocerlas e incluso, que me y nos transmitas a través de tus comentarios, otros secretos y usos tradicionales de las mismas.




Canción del Jarillero

(Pregón serrano)


Jarillero, jarillero,

jarilla fresquita

 le vendo, señora, de los ojos negros,

 de chapeca larga y ondeado cabello,

esos ojos negros, a este jarillero,

le han quitado el sueño.


Letra y música: Hilario Cuadros



La Jarilla


Cada vez que me la cruzo en el sendero, me regala su aroma y el colorido esperanzador de sus hojas, motivo por el cual, no pude resistir la tentación de dedicarle la primera nota, a este popular arbusto leñoso, que le dio sus flores a Mendoza.


¡Quién no la conoce!, quién no se deleitó alguna vez con un asado, suavemente aromatizado por el espeso humo, que despiden sus resinas cuando arde.


Entre sus tantos atributos, ostenta el título de Flor Provincial de Mendoza, instituyéndose el 10 de noviembre como su día y dedicándosele la segunda semana del mismo mes, a la Flor Nativa de Mendoza.


Floración de la jarilla crespa o fina (Larrea nítida).

Jarilla macho, hembra y crespa


Con estos nombres, la llamamos popularmente en nuestra provincia, donde en mayor o menor cantidad, podremos encontrar los tres tipos de arbustos: Larrea cuneifolia (jarilla macho), Larrea divaricata (hembra) y Larrea nítida (crespa o fina).



Larrea: nombre genérico que designa a la jarilla, en honor a Juan Antonio Hernández Pérez de Larrea (1730-1803), clérigo español estudioso de la botánica.


Las tres variedades de jarilla se reconocen fácilmente por la forma de sus hojas, de las flores y el aspecto del arbusto.


jarilla
De izq. a der.: jarilla crespa o fina (L. nítida), jarilla macho (L. cuneifolia), jarilla hembra (L. divaricata) 
Imágenes obtenidas en la zona de Las Compuertas.

jarilla
Jarilla "crespa o fina", Larrea nítida 
(Qa. de los Berros).

Jarilla crespa: Larrea nítida, expresión latina que significa brillante.


Se desarrolla en el valle hasta los 1.500m, encontrando  su mejor hábitat, en la zona de La Payunia y del pedemonte.


Muy utilizada como combustible, para alimentar fogones.


Los huarpes le destinaban muchos usos medicinales, siendo los principales: antirreumática y emenagoga (que estimula el flujo sanguíneo en el área pélvica).


La jarilla constituye un elemento emblemático de la fitogeografía del monte. La floración de las tres especies, se produce entre principios de octubre y fines de noviembre, momento en que fructifica.


jarilla
Jarilla "macho", Larrea cuneifolia (Dique Cipolletti).

Jarilla macho: Larrea cuneifolia, expresión latina que significa con hojas de base cónica.


También llamada jarilla de la sierra, se empleaba en infusiones para tratar los males provocados por el frío (catarro, gripe, neumonía, etc.), de origen reumático y dolor de estómago.



LARRREA CUNEIFOLIA

 
Muy común en Mendoza, dispone el frente de sus hojas hacia el este y el envés hacia el oeste, con el objeto de evitar una mayor evaporación de agua, con el sol del mediodía. De ello se valen los arrieros para orientarse. Mirando la hojita de frente, el norte está a la derecha y el sur, a la izquierda.




Jarilla hembra: Larrea divaricata, expresión latina que significa extendida, conocida también por nuestros originarios, como jarilla de los médanos.


jarilla
Jarilla hembra, Larrea Divaricata (Villavicencio)

Popularmente se la llama jarilla hembra, debido a la forma acorazonada de sus hojas.


Se la empleaba en infusiones para prevenir el resfrío, curar catarro y gripe, en emplasto para dolores reumáticos y en inmersión como desodorante pédico.


En animales para tratar vasos reblandecidos de caballos y mulas. Era necesario calentar una piedra plana en el fuego, sobre la que se colocaban las hojas de jarilla y después, se asentaban cascos del animal.


Además, se le destinaba un uso ritual o mágico, con el fin de ahuyentar los males.


De la jarilla hembra (Larrea divaricata), los calchaquíes extraían tintes, con los que fabricaban una tintura de color amarillento, que empleaban para teñir las prendas confeccionadas en telar.

Los calchaquíes, eran parcialidades de la etnia Diaguita, que habitaba el noroeste argentino.



Canción del Jarillero

(Pregón serrano)


Señora, le doy lo que tengo


está el carro lleno


de jarilla, chilca, pichana y romero.


Todo yo le ofrezco, mil yuyos del cerro,


 por una mirada, Señora de los ojos negros.

Letra y música: Hilario Cuadros

Ley 7.618 (15/12/2006): el Senado y la Cámara de Diputados de Mendoza, declaran a la jarilla, Flor Provincial de Mendoza, para lo que se instituye el 10 de noviembre como su día y a la segunda semana de ese mes, como la semana de la Flor Nativa de Mendoza.





He citado los principales usos dados por los originarios a este arbusto, con el objeto de mantener viva una tradición ancestral, a la vez que podamos identificar fácilmente, las diferentes especies que pueblan nuestra querida provincia.


Resulta conveniente aclarar, que la medicina con hierbas requiere además del conocimiento de las plantas, el de las dosis y la época propicia de recolección; no siendo esos temas, los motivos abordados en este artículo.


Me despido con un abrazo cordial y el deseo de que la vida, nos brinde buenos senderos para andar.









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