YUYOS DEL CAMINO: La Jarilla.

Subiendo un cerro entre ajenjo gris (izq.) y coirones (der.)

Los yuyos del camino


Rescatamos imágenes, andamos senderos, regocijamos el alma, nos cansamos, a veces nos agotamos, levantamos una piedra, fotografiamos un cóndor y así vamos pasando inadvertidamente junto a muchas plantas medicinales, aromáticas o necesarias, para la composición inédita del paisaje y la vida.

Apuntes del camino: Enrique Guerrero

Hierbas cuyanas

En otros tiempos, fueron la fuente de inspiración que marcó el nacimiento de una medicina tradicional, que se alimentaba de rituales de sanación y plantas medicinales. 

La ejercían los curanderos, verdaderos médicos de los pueblos originarios.

Nuestras culturas ancestrales, sabían que la buena salud se lograba "curando y limpiando, el espíritu y el cuerpo", una idea que roza la esencia misma del pensamiento hipocrático o de la medicina holística.


En los cerros y el desierto mendocino, al igual que los originarios, durante las marchas nos iremos encontrando con integrantes, de grandes familias de árboles, arbustos, hierbas medicinales y/o aromáticas.

La intención de éste y otros artículos es la de presentártelas para que puedas reconocerlas e incluso, que me y nos transmitas a través de tus comentarios, otros secretos y usos tradicionales de las mismas.


La jarilla

Canción del Jarillero
Pregón serrano

Jarillero, jarillero,
jarilla fresquita
 le vendo, señora, de los ojos negros,
 de chapeca larga y ondeado cabello,
esos ojos negros, a este jarillero,
le han quitado el sueño.

Letra y música: Hilario Cuadros

Cada vez que me la cruzo en el sendero, me regala su aroma y su colorido esperanzador, motivo por el cual, no pude resistir la tentación de dedicarle la primera nota, a este popular arbusto leñoso, que le dio sus flores a Mendoza.

¡Quién no la conoce!, quién no se deleitó alguna vez, con un asado suavemente aromatizado, por el espeso humo que despiden sus resinas cuando arde.

Entre sus tantos atributos ostenta el título de Flor Provincial de Mendoza, instituyéndose el 10 de noviembre como su día y la segunda semana de este mes de cada año, a la Flor Nativa de Mendoza.

Floración de la jarilla crespa o fina (Larrea nítida).

Jarilla: macho, hembra y crespa.


En nuestra geografía, en mayor o menor cantidad, podremos encontrar tres tipos diferenciados de arbustos: la jarilla macho (Larrea cuneifolia), hembra (Larrea divaricata) y crespa o fina (Larrea nítida). 


Los tres tipos de jarilla se reconocen fácilmente por la forma de sus hojas, de las flores y el aspecto del arbusto.

De izq. a der.: jarilla crespa o fina (L. nítida), jarilla macho (L. cuneifolia), jarilla hembra (L. divaricata) 
Imágenes obtenidas en la zona de Las Compuertas.
Jarilla "crespa o fina", Larrea nítida. (Qa. de los Berros).
Jarilla crespa: Larrea nítida, expresión latina que significa brillante.

Se desarrolla en el valle hasta los 1.500m, encontrando  su mejor habitat, en la zona de La Payunia y el pedemonte.

Muy utilizada como combustible, para alimentar fogones.

La medicina huarpe le destinaba muchos usos, siendo los principales: atirreumática y emenagoga (que estimula el flujo sanguíneo en el área pélvica).


Jarilla "macho", Larrea cuneifolia (Dique Cipolletti).
Jarilla macho: Larrea cuneifolia, expresión latina que significa con hojas de base cónica.

También llamada jarilla de la sierra, se empleaba en infusiones para tratar los males provocados por el frío (catarro, gripe, neumonía, etc.), de origen reumático y dolor de estómago.


Jarilla "hembra", Larrea divaricata (RP 52 - Villavicencio).
Jarilla hembra: Larrea  divaricata,  expresión latina que significa  extendida, conocida también por nuestros originarios, como jarilla de los médanos.

Es llamada popularmente jarilla hembra, debido a lo forma acorazonada de sus hojas.

Se la empleaba en infusiones para prevenir el resfrío, curar catarro y gripe, en emplasto para dolores reumáticos y en inmersión como desodorante pédico.

En animales para tratar vasos reblandecidos de caballos y mulas. Se calentaba una piedra en el fuego, sobre la que se colocaban las hojas de jarilla, para luego asentar los cascos del animal.

Además se le destinaba un uso ritual o mágico, para ahuyentar los males.

Los calchaquíes, eran parcialidades de la etnia Diaguita, que habitaba el noroeste argentino.




Canción del Jarillero

Pregón serrano

Señora, le doy lo que tengo
está el carro lleno
de jarilla, chilca, pichana y romero.
Todo yo le ofrezco, mil yuyos del cerro,
 por una mirada, Señora de los ojos negros.
Letra y música: Hilario Cuadros

Ley 7618


He citado los principales usos dados a este arbusto por nuestros originarios, con el objeto de mantener viva una tradición ancestral, a la vez que podamos identificar fácilmente, las diferentes especies que pueblan nuestra querida provincia.

Resulta conveniente aclarar, que la medicina con hierbas requiere además del conocimiento de las plantas, el de las dosis y la época propicia de recolección; no siendo esos temas, los motivos abordados en este artículo.

Me despido con un abrazo cordial y el deseo, de que siempre encontremos buenos senderos, para recorrer la vida.






HUELLAS CUYANAS

Me gustaría conocer tu opinión:

2 comentarios:

  1. Hola Henry muy buenos los datos que aportas, ademas te comento que no sabia que la flor provincial era de la jarilla. Saludos y seguimos en tu huella: Carlos Ahumada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carlos, muchas gracias por su comentario y la visita al blog.

      Me alegra saber que los datos aportados son de su interés y por supuesto, poder escribir sobre estos temas que hablan de nuestras costumbres y tradiciones cuyanas.

      Un abrazo y siempre bienvenido: Enri

      Eliminar

¡Gracias por tu visita!,

Copyright © 2015 Huellas Cuyanas