CHAÑARES DE LA INDIA MUERTA - Leyenda mendocina.

Pequeño paraje de la INDIA MUERTA, Tunuyán, MENDOZA.
Google Map/Earth: 33°36'6.52"S  69°18'2.77"O
Garmin: S33 36.114 W69 18.026



La Ruta Provincial 94, nos condujo por su cuerpo vibrante de asombros y silencios, hasta el pequeño rincón, que dista a poco más de 31 km de Tunuyán.

Algunos chanarcitos entre los que con humildad sobresalía el cartel nomenclador del paraje y la imponente Cordillera de los Andes, por donde retornó a la patria el venerado Gral. San Martín, completaban el momento.




HUARPES


No era sencilla la vida de la gente originaria, que habitaba nuestras tierras a mediados del siglo XVI.

El clima, los malones enemigos y el alimento, a los que se les sumaba las (1) encomiendas de los conquistadores españoles, eran una ardua tarea con la que convivían a diario.

Principales Asentamientos Huarpes
 en el siglo XVI, en Mendoza.
En Mendoza, ocuparon una vasta área que iba desde las Lagunas del Guanacache al norte, hasta los fértiles valles bañados por los ríos: Mendoza, Tunuyán y Diamante, al sur.

Los asentamientos se ubicaban cerca de cursos de agua, lo que les permitía ejercer una agricultura rudimentaria de maíz, zapallo y mate.

La alimentación la complementaban en menor medida, con la recolección de frutos, huevos y raíces o pesca en las lagunas de Huanacache y caza de guanacos, liebres, ñandúes y viscachas, en el pedemonte y la cordillera.



Estos pueblos constituyeron la última cultura aborigen, que pobló el suelo cuyano.


chañarcitos  d l India  Muerta


Adaptación Enrique Guerrero.


Una joven muchacha llamada Macia, fue comprada a su familia por unos pocos cueros de animales; motivo por el cual debió viajar desde las lejanas tierras del norte, hasta el valle de Uco, donde se desposó con un joven huarpe.

Posibles orígenes del nombre UCO.

VESTIGIOS HUARPES
de Fidel Roig Matóns
Tras la esperada unión, se fueron a vivir a un pequeño ranchito de pirca, cercano al arroyo Grande.

La nueva vida le iba trayendo  felicidad, asombro, nuevos hábitos y vecinos, a los que no sin dificultad, se adaptaba de a poco.

Una mañana, como todas las otras, se internó en el pedemonte para recolectar frutos de chañar para hacer (2) arrope, leña para avivar el fuego y hierbas que le aportarían a sus comidas, los aromas que atesoraba de su lejano hogar.


Ese día particularmente, se demoró más de lo acostumbrado. El rumor del arroyo Grande la había embelesado, con el relato infinito del agua cristalina, que corría sin destino cierto, portando confidencias de la nieve.

Arroyo Grande, TUNUYÁN.
Con cierta pereza llenó sus cacharros de agua, para emprender el regreso.

No había dado unos pasos aún, cuando espesas columnas de humo que se elevaban sobre el horizonte, en dirección a su hogar,le llamaron poderosamente la atención.


Las vasijas se le deslizaron entre los dedos, estrellándose contra el suelo y sus pasos comenzaron a acelerarse, en una carrera que competía literalmente, con los latidos del corazón.

A medida que se acercaba, el humo, el olor a quemado y el griterío, se hacían más intensos e incesantes.

Escultura de UCO realizada en hojalata,
que se alza en la esquina de un campo lindero a la RP94.
Una niña que estaba acurrucada tras un arbusto de jarilla, la llamó entre sollozos.

Deseaba advertirle que estaban siendo atacados por un malón de salvajes que venían del sur, y mataban sin piedad a los hombres, para llevarse cautivas a las mujeres y niños.

Presa del terror, Macia emprendió la huida con el firme propósito de no dejarse atrapar.

Las espinas, el frío, los golpes y las piedras, fueron castigando sin piedad su delgada contextura, sin poder detenerla.

Chañares a la vera del camino.
Al anochecer se guareció en un pequeño bosquecito de chañares, pidiéndole protección al dios (3) Hunuc Huar, para que disipara la horrible pesadilla vivida.

La noche fría y la larga espera, se fueron adueñando de su alma... 

Cuando amaneció, el cuerpo de la joven yacía inerte, rodeado por unos pocos chañares que la acompañan desde ese entonces, dándole el nombre al lugar.


CHAÑARES DE LA INDIA MUERTA, Tunuyán.



Luego de esta breve y triste historia, de uno de nuestros bellos rincones tunuyaninos, me despido con un abrazo cordial.


                                                       

(1) encomienda: consistía en la asignación, por parte de la corona, de una determinada cantidad de aborígenes a un súbdito español, encomendero, en compensación por los servicios prestados.
(2) arrope: es un jarabe obtenido, mediante la deshidratación y cocción parcial del jugo de un fruto, hasta llegar a la caramelización de sus azúcares.
(3) Hunuc Huar: dios protector huarpe.




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